Buceo en “El Santuario”

El buceo en pecios es uno de los más singulares e interesantes por las sensaciones que nos depara, ya que junto con los encuentros con la vida marina que habita en ellos, está la posibilidad de explorar y descubrir estos restos de la actividad humana que ahora reposan en el fondo del mar pero que siempre invitan a imaginar cuál fue su pasado y qué los llevó a donde están.

Al mencionar el buceo en pecios generalmente pensamos en visitar barcos hundidos, no obstante, no son la única construcción artificial que podemos visitar en el fondo del mar. Si pensamos en una piscifactoría hundida, a priori la idea suena bastante interesante y hace que nos preguntemos si es posible bucear en una.

Resulta que sí es posible bucear en una piscifactoría hundida, y en la misma costa catalana. En los alrededores de Arenys de Mar (Barcelona) hay una piscifactoría que fue hundida hace pocos años en un fondo de tan sólo 26 metros y que puede ser visitada por buceadores que, a menudo, se refieren a esta inmersión como “El Santuario”.

Esta piscifactoría fue inaugurada en 1996 como una plataforma flotante para criar doradas. Aunque no hemos podido encontrar información detallada sobre los periodos en los que estuvo en funcionamiento, parece ser que la instalación sufrió grandes desperfectos con los fuertes temporales que azotaron la costa en 1999 y en 2001, que provocaron la rotura de las redes de contención y por donde se escaparon gran cantidad de peces, lo que generó graves pérdidas, comprometiendo la viabilidad económica de esta y otras estructuras flotantes.

La instalación dejó de producir pescado en 2003 y parece ser que quedó abandonada hasta que fue hundida intencionadamente en 2009 para la producción de otras especies, pero parece ser que el proyecto ni siquiera empezó, pues hubo problemas como la pérdida de jaulas, algunas de las cuales acabaron en la playa.

Estructura metálica en la playa de Llavaneres

La estructura metálica acabó en la playa de Llavaneres
Foto de ETRAMAR, reproducida de la página del Ayuntamiento de Llavaneres

Tras todos estos problemas lo único que quedó bajo el agua fue una gran estructura  metálica formada por columnas de hierro y restos de algunas instalaciones. Pese a estas vicisitudes, la empresa responsable de la piscifactoría conserva todavía la concesión del área marítima donde se encontraba la piscifactoría -pensada para un periodo largo durante el cual la piscifactoría operaría- y la zona se encuentra balizada.

En Port Balís (Sant Andreu de Llavaneres) hay al menos un centro de buceo, Posidonia Dive, que tiene un acuerdo con la empresa concesionaria y organiza salidas para visitar “El Santuario”. Para poder bucear allí es necesario pagar una pequeña tasa individual de 5€ por buceador, que se sumará al precio final de la salida de buceo en embarcación.

La inmersión

El barco amarra en la estructura hundida y se hace el descenso por el cabo de fondeo. La estructura consiste en un conjunto de grandes barras metálicas dispuestas formando grandes cubos, los cuales se juntan formando una estructura cuadrangular alargada con la parte superior situada a unos 13 metros de profundidad y la parte inferior a unos 26 metros de profundidad.  La estructura es bastante uniforme, facilitando mucho la orientación, y bucear en ella constituye una experiencia singular.

El nivel superior consiste en amplias pasarelas por las que antaño debían caminar los operarios de la piscifactoría y que invitan a reseguirlas buceando. Hacia la parte inferior hay múltiples barras y columnas que interconectan la estructura, formada por grandes columnas verticales de hierro en donde el conjunto se apoya en el fondo. Son visibles todavía las redes, colgando de la estructura o en el fondo, bastante incrustadas de pequeños organismos bentónicos que han crecido encima. Con las redes colgantes nunca está de más ser cuidadoso para evitar enredarse en ellas.

El Santuari por Albert Francisco

Estructura superior de “El Santuario” por Albert Francisco

En condiciones de buena visibilidad es posible contemplar una visión espectacular de la estructura, tanto desde arriba como desde abajo. En condiciones de visibilidad mala no se puede ver el fondo desde la parte superior, hecho que le da un aire misterio que invita especialmente a la exploración. Los espacios situados en el interior de la estructura están delimitados por barras y columnas de hierro, son bastante espaciosos y no hay un techo que los recubra, por lo que no tenemos en absoluto la sensación de estar en un lugar confinado o estrecho como en el interior de un pecio.

A causa de la disposición de esta estructura hundida, esta inmersión la podemos entender como conformada por dos niveles de profundidad en los que nos podemos mover: la parte superior a 13 metros y la parte inferior a 26 metros, y cada nivel tiene comunidades biológicas bien diferenciadas. En la parte superior se puede ver una comunidad conformada por algas fotófilas destacando la presencia en gran cantidad del tunicado Clavelina lepadiformis, además de alguna colonia del coral Oculina patagonica y algunos blénidos que se mueven nerviosamente por este fondo artificial. En cambio, en la parte inferior tenemos una comunidad conformada por algas calcáreas y otros organismos sésiles como Pentapora fascialis o Eunicella sp., con la posibilidad de encontrar ejemplares de Scorpaena scrofa y alguna morena (Muraena helena) o congrio (Conger conger) entre las oquedades. Pese a la profundidad, las castañuelas (Chromis chromis) no son sustituidas por los tres colas (Anthias anthias) como en los fondos coralígenos de la Costa Brava, estando éstos ausentes. Cabe destacar un hallazgo hecho en verano de 2018: en el nivel inferior se detectaron hasta 3 ejemplares de caballitos de mar (Hippocampus sp.), que añadieron una nota de interés al lugar. También existe la posibilidad de bucear entre estos dos niveles, usando las columnas metálicas para orientarnos, así podremos ver los bancos de castañuelas (Chromis chromis) y bogas (Boops boops), acompañados a veces de sargos (Diplodus sp.). Cerca de la estructura, pero sin nadar dentro de ella, es posible observar en verano y otoño  el paso de espetones (Sphyraena sp).

Como se ha comentado, la orientación en esta inmersión es bastante sencilla debido a la propia estructura de la antigua piscifactoría, que delimita muy bien el espacio. Esto hace que el recorrido de la inmersión puede ser bastante libre, aunque lo lógico es hacer una vuelta completa por toda la estructura, siendo además bastante sencillo encontrar puntos concretos de interés si tenemos en cuenta los puntos cardinales y la cantidad de columnas alcanzadas. Por las características del lugar, la parte más interesante de la inmersión se encuentra en el fondo, a 26 metros de profundidad, por lo que hay que estar pendiente del consumo de aire y del tiempo de descompresión, siendo aconsejable iniciar la inmersión en el fondo, y al ascender al nivel superior, se va eliminando el exceso de nitrógeno acumulado, sin dejar de observar los organismos fijados a la estructura.

En definitiva, por su singularidad, “El Santuario” es una inmersión muy recomendable para hacer al menos una vez. Los buceadores amantes de los pecios, si bien no podrán disfrutar de la experiencia de entrar en un antiguo camarote o en una bodega, podrán explorar los restos de lo que fue una piscifactoría y observar cómo se ha establecido la vida con el paso del tiempo. Las pasarelas del nivel superior permiten interesantes composiciones fotográficas para los amantes de la fotografía submarina.

Fotos

Referencias

Citar este artículo como:

Francisco, A.  (2019) "Buceo en “El Santuario”," en VIMAR-Vida Marina, publicado el 02/02/2019, accedido el 21/03/2019 en (https://vidamarina.info/?p=854).

Albert Francisco
Albert Francisco
Graduado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Barcelona, ha terminado recientemente el Máster de Oceanografía y Gestión del Medio Marino en la misma Universidad. Buceador aficionado desde hace más de 10 años (una afición que ha definido sus intereses) actualmente tiene la titulación de Guía de Grupo FEDAS. Con conocimientos e interés por las problemáticas medioambientales y de conservación del medio marino costero, mantiene una visión interdisciplinar y amplia de las ciencias ambientales y enfoca sus esfuerzos en combinar la coexistencia del medio natural y el medio antrópico, por el bien de la sociedad. Está muy interesado en el buceo como una forma de acercar el mar a la gente, algo necesario para tratar de reducir esa brecha histórica de conocimiento y conciencia entre el medio terrestre y el medio marino y que le permite enseñar al público esa parte del medio natural que a menudo es ignorada por la población, con el objetivo último de crear una conciencia conjunta respecto a todo el medio natural.

Albert Francisco

Graduado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Barcelona, ha terminado recientemente el Máster de Oceanografía y Gestión del Medio Marino en la misma Universidad. Buceador aficionado desde hace más de 10 años (una afición que ha definido sus intereses) actualmente tiene la titulación de Guía de Grupo FEDAS. Con conocimientos e interés por las problemáticas medioambientales y de conservación del medio marino costero, mantiene una visión interdisciplinar y amplia de las ciencias ambientales y enfoca sus esfuerzos en combinar la coexistencia del medio natural y el medio antrópico, por el bien de la sociedad. Está muy interesado en el buceo como una forma de acercar el mar a la gente, algo necesario para tratar de reducir esa brecha histórica de conocimiento y conciencia entre el medio terrestre y el medio marino y que le permite enseñar al público esa parte del medio natural que a menudo es ignorada por la población, con el objetivo último de crear una conciencia conjunta respecto a todo el medio natural.

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