Una esponja mediterránea que resiste donde otras no pueden: ¿una aliada para renaturalizar los puertos?

Chondrosia reniformis, una discreta esponja mediterránea, ha demostrado una capacidad extraordinaria para sobrevivir en las difíciles condiciones de un puerto. Un experimento realizado por los investigadores del CEAB-CSIC Manuel Maldonado y Carlota Escarré en Marina Palamós, en la Costa Brava, abre así una interesante vía de investigación: utilizar organismos marinos resistentes como «ingenieros del hábitat» para ayudar a recuperar parte de la biodiversidad y del funcionamiento ecológico de ambientes portuarios degradados.

Chondrosia reniformis por Miquel Pontes

Chondrosia reniformis. Foto de Miquel Pontes

La noticia ha despertado recientemente bastante interés tras la publicación en la revista Frontiers in Marine Science de un articulo científico de Maldonado, Escarré & Lloveras (2026) y una serie de reportajes en diversos periódicos nacionales e internacionales, que planteaba una pregunta tan sugerente como ambiciosa: ¿podría esta humilde esponja ayudar algún día a limpiar los puertos del mundo?

La respuesta, por ahora, requiere un importante matiz: este trabajo no demuestra que Chondrosia reniformis haya limpiado la contaminación del puerto. Lo que demuestra es algo previo y fundamental: que esta especie es capaz de sobrevivir, adaptarse e incluso reproducirse en un ambiente portuario donde otras esponjas mediterráneas no lograron hacerlo.

Un entorno especialmente difícil para la vida marina

Los puertos son ecosistemas profundamente modificados. La circulación del agua suele estar restringida, se acumulan contaminantes orgánicos y químicos, existe una intensa actividad humana y el tráfico marítimo facilita además la llegada de especies no autóctonas. Todo ello convierte a los ambientes portuarios en lugares especialmente difíciles para muchas especies marinas.

Sin embargo, renaturalizar un puerto no significa necesariamente devolverlo a su estado original -algo generalmente imposible mientras siga cumpliendo su función-, sino intentar recuperar parte de su funcionamiento ecológico. Una de las estrategias propuestas consiste en introducir o favorecer especies locales capaces de establecerse en estas condiciones y que, una vez asentadas, puedan facilitar la llegada de otros organismos. Aquí es donde entran en juego los llamados ingenieros del hábitat.

Las esponjas desempeñan numerosas funciones ecológicas: proporcionan refugio y superficie para otros organismos y participan, junto con sus comunidades microbianas asociadas, en el reciclaje de nutrientes y en diversos procesos biogeoquímicos. Por ello, su papel ecológico va mucho más allá de ser simplemente organismos filtradores (Bell, 2008).

Cinco especies puestas a prueba

Para este experimento se seleccionaron cinco especies mediterráneas relativamente comunes: Corticium candelabrum, Chondrosia reniformis, Crambe crambe, Scalarispongia scalaris y Ircinia oros. Los ejemplares fueron recogidos en la costa de Blanes y trasladados posteriormente a Marina Palamós, donde se instalaron sobre estructuras experimentales situadas en el puerto. El seguimiento se prolongó durante 455 días, mediante inspecciones y fotografía submarina periódica.

Comprovant l'estat de les esponges per Manuel Maldonado

Comprobando el estado de las esponjas. Foto del Dr. Manuel Maldonado

El resultado fue contundente. Todas las especies salvo una acabaron muriendo durante la preparación experimental o tras su traslado al puerto. Chondrosia reniformis, en cambio, mostró una supervivencia del 91,7 %: 22 de los 24 individuos trasplantados permanecieron vivos durante todo el periodo de seguimiento.

Una superviviente excepcional

La capacidad de resistencia de Chondrosia reniformis no fue la única sorpresa. Los ejemplares experimentaron inicialmente una reducción de tamaño, pero posteriormente tendieron a estabilizarse. Más llamativa todavía fue su extraordinaria plasticidad corporal.

Esta esponja puede desplazarse lentamente sobre el sustrato. Durante el estudio, todos los individuos monitorizados mostraron algún grado de movimiento, y uno de ellos recorrió una distancia acumulada de 12,7 cm. Aunque pueda parecer insignificante, para una esponja representa una capacidad notable de reposicionamiento.

Esta movilidad podría permitirle buscar microambientes más favorables. De hecho, algunos ejemplares llegaron a desplazarse hasta la cara inferior de las placas experimentales, donde quedaban más protegidos de la luz directa y de la sedimentación.

También fue capaz de multiplicarse

La historia resulta todavía más interesante porque siete de los 24 individuos iniciales se dividieron mediante fisión corporal y produjeron descendientes clonales. Como consecuencia, la población experimental pasó de 24 a 40 individuos. Es decir, la especie no solo sobrevivió en el puerto, sino que fue capaz de reproducirse asexualmente en él.

Placa de pruebas con Chondrosia reniformis. Foto de Carlota Escarré

Placa de pruebas con Chondrosia reniformis. Foto de Carlota Escarré

Además, uno de los ejemplares sufrió procesos recurrentes de enfermedad y consiguió recuperarse, dejando cicatrices visibles pero sobreviviendo a las infecciones. Esta capacidad de recuperación añade otro elemento a su notable resistencia.

¿Por qué resiste tan bien?

Chondrosia reniformis pertenece al grupo de las esponjas con alta abundancia microbiana (high microbial abundance, HMA), es decir, alberga una comunidad diversa de microorganismos simbiontes en sus tejidos. La importancia ecológica de estas asociaciones entre esponjas y microorganismos está ampliamente reconocida (Thomas et al., 2016).

Estudios anteriores han demostrado que C. reniformis puede participar en procesos relacionados con el ciclo del nitrógeno. En determinadas condiciones incorpora amonio del agua y, mediante la actividad de su holobionte -la esponja y sus microorganismos asociados-, se producen procesos de nitrificación que generan nitrato (Nemoy et al., 2021).

Los autores de este trabajo plantean que su microbioma podría desempeñar un papel importante en la capacidad de la especie para tolerar ambientes con elevadas cargas orgánicas y otros factores de estrés. Sin embargo, esa hipótesis todavía debe investigarse específicamente en el contexto de Marina Palamós.

¿Puede realmente «limpiar» un puerto?

Las esponjas son organismos filtradores y pueden influir de manera importante en el procesamiento de materia y nutrientes en los ecosistemas marinos. Además, algunas especies y sus microbiomas intervienen en procesos que transforman compuestos presentes en el agua (Bell, 2008; Nemoy et al., 2021).

Sin embargo, este trabajo concreto no midió la eliminación de contaminantes ni demostró una reducción de la contaminación del puerto. Los propios autores son explícitos: el objetivo del experimento no era evaluar los efectos renaturalizadores de las esponjas, sino identificar especies capaces de sobrevivir a largo plazo en condiciones portuarias degradadas.

Por tanto, el verdadero avance es anterior a la posible «limpieza» del agua: antes de saber si una especie puede contribuir a mejorar un ecosistema portuario, primero hay que encontrar organismos capaces de vivir allí. Y Chondrosia reniformis ha superado esa primera prueba con resultados sorprendentes.

Un posible primer paso hacia puertos más vivos

El futuro de esta investigación podría pasar por enfoques multitróficos, combinando diferentes organismos con funciones ecológicas complementarias. Los propios investigadores plantean la posibilidad de integrar esponjas con otros filtradores, como los moluscos, para favorecer estructuras biológicas más complejas.

La idea no consiste en convertir las esponjas en una solución milagrosa contra la contaminación. Ningún organismo puede sustituir la reducción de los vertidos y de las fuentes de contaminación. Pero la naturaleza puede aportar herramientas biológicas útiles para recuperar parcialmente ecosistemas que ya han sido profundamente transformados.

El experimento de Marina Palamós demuestra algo especialmente importante: incluso en un entorno dominado por infraestructuras, embarcaciones y actividad humana, algunas especies locales pueden mostrar una extraordinaria capacidad de adaptación.

Quizá la pregunta correcta todavía no sea si esta esponja puede «limpiar los puertos del mundo», sino otra más interesante: ¿Podemos aprender a utilizar la capacidad de adaptación de los organismos marinos para hacer nuestros puertos más compatibles con la vida?

En el caso de Chondrosia reniformis, la respuesta comienza ahora.

Referencias

  • Bell, J. J. (2008). The functional roles of marine sponges. Estuarine, Coastal and Shelf Science, 79(3), 341–353. https://doi.org/10.1016/j.ecss.2008.05.002
  • Maldonado, M., Escarré, C., & Lloveras, A. (2026). In search of resilient sponges as candidate habitat engineers for the renaturalization of polluted harbor environments. Frontiers in Marine Science, 13, 1875098. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1875098
  • Nemoy, P., Spanier, E., & Angel, D. L. (2021). Nitrification activity of the sponge Chondrosia reniformis under elevated concentrations of ammonium. Frontiers in Marine Science, 7, 607979. https://doi.org/10.3389/fmars.2020.607979
  • Thomas, T., Moitinho-Silva, L., Lurgi, M., Björk, J. R., Easson, C., Astudillo-García, C., Olson, J. B., Erwin, P. M., López-Legentil, S., Luter, H., Chaves-Fonnegra, A., Costa, R., Schupp, P. J., Steindler, L., Erpenbeck, D., Gilbert, J., Knight, R., Ackermann, G., Lopez, J. V., Taylor, M. W., Thacker, R. W., Montoya, J. M., Hentschel, U., & Webster, N. S. (2016). Diversity, structure and convergent evolution of the global sponge microbiome. Nature Communications, 7, 11870. https://doi.org/10.1038/ncomms11870

 

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Miquel Pontes

Miquel Pontes

Informático de profesión, es fotógrafo submarino y naturalista aficionado. Submarinista desde 1994, su “logbook” cuenta con centenares de inmersiones en el mar Mediterráneo, mar Caribe y mar Rojo y en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Fundador del Grupo de Estudios M@re Nostrum en 1996, socio fundador de Grup de Recerca en Opistobranquis de Catalunya en 2010, socio fundador del Grup de Recerca VIMAR (Vida Marina) en 2012. Co-autor y webmaster del web dedicado a los moluscos opistobranquios del Mediterráneo e Iberia OPK - Opistobranquis, co-autor del libro "Els nudibranquis del mar català" publicado en 2020 por Brau Edicions, descubrió el interesante mundo de los opistobranquios en 1997 de la mano de sus compañeros de inmersión y desde entonces ha sido una línea de trabajo continuada, aportando fotos submarinas, observaciones hechas en el medio natural y colaborando en la difusión de este área del conocimiento. Autor y co-autor de múltiples publicaciones científicas sobre moluscos opistobranquios (y otros grupos animales), ha participado y participa en todo tipo de proyectos divulgativos (libros, revistas, webs, conferencias, exposiciones …) como medio para difundir su interés principal: proteger los mares y los seres que los habitan. Desde 2019 es coordinador del grupo VIMAR (Vida Marina) y es webmaster de esta página web.

Miquel Pontes

Informático de profesión, es fotógrafo submarino y naturalista aficionado. Submarinista desde 1994, su “logbook” cuenta con centenares de inmersiones en el mar Mediterráneo, mar Caribe y mar Rojo y en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Fundador del Grupo de Estudios M@re Nostrum en 1996, socio fundador de Grup de Recerca en Opistobranquis de Catalunya en 2010, socio fundador del Grup de Recerca VIMAR (Vida Marina) en 2012. Co-autor y webmaster del web dedicado a los moluscos opistobranquios del Mediterráneo e Iberia OPK - Opistobranquis, co-autor del libro "Els nudibranquis del mar català" publicado en 2020 por Brau Edicions, descubrió el interesante mundo de los opistobranquios en 1997 de la mano de sus compañeros de inmersión y desde entonces ha sido una línea de trabajo continuada, aportando fotos submarinas, observaciones hechas en el medio natural y colaborando en la difusión de este área del conocimiento. Autor y co-autor de múltiples publicaciones científicas sobre moluscos opistobranquios (y otros grupos animales), ha participado y participa en todo tipo de proyectos divulgativos (libros, revistas, webs, conferencias, exposiciones …) como medio para difundir su interés principal: proteger los mares y los seres que los habitan. Desde 2019 es coordinador del grupo VIMAR (Vida Marina) y es webmaster de esta página web.

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