Mamíferos marinos en las aguas antárticas

Manuel Ballesteros
Profesor Emèrito, Universitat de Barcelona
mballesteros@ub.edu

Los Mamíferos marinos

Los mamíferos marinos son unos animales muy peculiares. Se originaron a partir de ancestros terrestres, pero posteriormente se adaptaron a la vida marina mediante una serie de profundas modificaciones corporales, fisiológicas y reproductivas. En la actualidad se conocen unas 130 especies (National Audubon Society & Folkens, 2002; Jefferson et al., 2008) que pertenecen a alguno de los grupos siguientes:

  • Los cetáceos: aquí se encuentran las ballenas verdaderas (misticetos, unas 15 especies) y el cachalote, los delfines, las belugas y las orcas (odontocetos, unas 73 especies). Tienen una vida estrictamente marina. Se encuentran dentro del orden de los Cetartiodáctilos, a los que pertenecen también los ciervos, los cerdos y los hipopótamos. Muchas de las especies de cetáceos son migratorias, tienen una amplia distribución en los océanos y seis especies de ballenas y unas doce de odontocetos viven en sus costas o visitan las frías aguas antárticas para alimentarse.
  • Los sirenios (orden Sirenia) son los manatíes (3 especies) y el dugongo (1 especie). Viven en las costas tropicales, en estuarios e incluso se adentran en los ríos. Se les conoce como vacas marinas, son herbívoros y pueden alcanzar hasta 4 metros de longitud. Evolutivamente, son parientes de los elefantes. Ninguno de ellos vive en la Antártida.
  • Los pinnípedos son las focas (unas 20 especies), los otarios (leones marinos, lobos marinos y osos marinos, unas 16 especies) y la morsa. Se encuentran dentro de los mamíferos del orden Carnivora, y derivan de antepasados terrestres parecidos a los osos y comadrejas actuales. Aunque pasan gran parte de su vida en el agua, deben regresar a tierra o al hielo para reproducirse. Seis especies viven en las aguas antárticas. Rodríguez & Bastida (2004) exponen las diferencias entre las verdaderas focas y los lobos marinos.
  • La nutria marina y el gato de mar son dos especies de mamíferos carnívoros (orden Carnivora) que pertenecen a la familia de los mustélidos, en la que también se incluyen las nutrias terrestres y las comadrejas. Ambas especies viven en aguas del Pacífico, la primera en el norte y la segunda en Sudamérica. Ninguna de las dos alcanza las costas de la Antártida.
  • El oso polar es un superdepredador (orden Carnivora) que vive exclusivamente en el Océano Ártico. Está emparentado con los demás osos terrestres.

 

Los mamíferos residentes de las aguas antárticas

Stuart & Stuart (2012) han publicado una obra interesante sobre los mamíferos marinos de Sudáfrica y el Mar Austral (Southern Ocean), mientras que Bastida & Rodríguez (2003) lo han hecho sobre las especies de la Patagonia y la Antártida. Los mamíferos marinos residentes en la Antártida son los que necesitan pasar parte de su vida en tierra o sobre los hielos flotantes de la banquisa antártica para descansar, reproducirse y dar a luz a sus crías. Seis especies de mamíferos marinos son consideradas residentes en aguas antárticas, todas ellas incluidas en el orden Carnivora, suborden Caniformia e infraorden Pinnipedia. Son las siguientes (Knox, 2007a):

  • Familia Phocidae: Leptonychotes weddellii, la foca de Weddell; Hydrurga leptonyx, la foca leopardo; Lobodon carcinophagus, la foca cangrejera; Ommatophoca rossi, la foca de Ross; Mirounga leonina, el elefante marino.
  • Familia Otariidae: Arctocephalus gazella, el lobo marino antártico.

La foca de Weddell (Leptonychotes weddellii) (Figura 1) puede alcanzar 3 m de longitud y pesar 450 kg. Son características de esta especie sus manchas moteadas gris claro en el cuerpo mientras que la parte ventral es más clara. Es la foca que alcanza mayores latitudes en todo el contorno de la Antártida y cría en la banquisa de hielo. Frecuentemente se observan ejemplares aislados descansando en las costas desprovistas de hielo de las islas cercanas a la Península Antártica (M. Ballesteros observación personal). En la actualidad se estima una población de algo más de 200.000 ejemplares. Se alimenta de una gran variedad de presas como peces, calamares, kril y pingüinos. Sus principales depredadores son la orca y la foca leopardo; esta última depreda principalmente a las crías y ejemplares jóvenes pero también a ejemplares adultos que se acercan al borde del hielo.

Figura 1. Foca de Weddell

Figura 1. Foca de Weddell. A: ilustración artística (tomada de ANIMALES.CL;  B a D: diferentes imágenes de ejemplares sobre el hielo, autor desconocido.

 

La foca de Ross (Ommatophoca rossii) (Figura 2) es más pequeña, las hembras alcanzan unos dos metros y medio y los machos, dos metros, con un peso de poco más de 200 kilos. Su color es marrón oscuro en el dorso y grisáceo claro en la zona ventral, el morro es corto y algo puntiagudo, y los ojos muy grandes, de hasta 7 cm; en ocasiones se ven bandas grisáceas verticales detrás del cuello. Vive en la banquisa antártica y se alimenta de peces, kril y calamares, que busca en inmersiones que alcanzan los 700 m de profundidad. Los principales depredadores de la foca de Ross son las orcas y las focas leopardo, que atacan sobre todo a los ejemplares juveniles. En la actualidad se estima una población de unos 200.000 ejemplares.

Figura 2. Foca de Ross

Figura 2. Foca de Ross. A: ilustración artística (tomada de ANIMALES.CL); B un ejemplar sobre la banquisa de hielo (tomada de WIKIPEDIA); C:  una de las pocas imágenes de la foca de Ross dentro del agua (Foto Justin Joffman, Instagram); D: ejemplar descansando sobre la banquisa antártica (tomada de Antarctic and Southern Ocean Coalition).

 

La foca leopardo (Hydrurga leptonyx) (Figura 3) puede alcanzar algo más de 3 m de longitud en las hembras y unos 2 m en los machos, con un peso máximo de casi 500 kilos. A pesar de estos datos su cuerpo es relativamente estilizado, de color gris oscuro en el dorso y gris claro en el vientre donde se pueden ver numerosas manchas moteadas más oscuras, de ahí su calificativo de foca leopardo. Su cuello es largo y su boca tiene dientes largos y afilados. Es una especie solitaria. Puede nadar a una velocidad de 40 km/h. Vive en la banquisa antártica durante el verano austral y se desplaza a las islas subantárticas durante el invierno, pudiendo alcanzar latitudes mucho menores como las costas de la Patagonia, Sudáfrica y el sur de Australia. No hay datos muy concretos sobre la población actual de la especie debido a sus características solitarias, aunque se le supone una abundancia entre 200.000 y 400.000 ejemplares. Es una foca muy agresiva que se alimenta de una gran variedad de presas, como calamares, pingüinos, peces e incluso otras focas, como la foca cangrejera. El único depredador conocido de la foca leopardo es la orca. Como anécdota y observación personal del autor, en las campañas BENTART realizadas en la Antártida a bordo del BIO Hespérides, cuando se observaba algún ejemplar en las cercanías, se anulaban las actividades de buceo. En 2003, una bióloga marina británica murió al ser atacada por una foca leopardo cuando practicaba buceo en apnea en la isla Adelaida, siendo este el único caso conocido de ataque de esta especie de foca a un ser humano.

Figura 3. Foca leopardo

Figura 3. Foca leopardo. A: ilustración artística (tomada de ANIMALES.CL); B: ejemplar encima de un témpano, autor desconocido; C y D: dos ejemplares encima de un témpano, en C cambiando la piel; en ambos casos con restos de sangre de sus presas, fotos de M. Ballesteros

 

La foca cangrejera (Lobodon carcinophagus) (Figura 4) es inconfundible por su morro alargado, parecido al de un perro. Mide unos 2,5 m de longitud y pesa algo más de 200 kilos. Su cuerpo es gris oscuro en el dorso y gris claro en la parte ventral, los ejemplares jóvenes suelen presentar manchas moteadas oscuras. En las aguas antárticas no hay cangrejos, por lo que su nombre común y específico no son muy acertados. Vive alrededor de toda la Antártida y descansa sobre las placas de hielo flotante y la banquisa antártica. Es, ciertamente, la especie de foca más abundante de las aguas antárticas, censándose sus poblaciones en valores que van entre los 7 y 40 millones de individuos, lo que la convierte, según estas estimaciones, en uno de los mamíferos más abundantes de la Tierra y cuadruplicando su biomasa respecto a la de todos los demás pinnípedos juntos. Se alimenta casi exclusivamente de kril, y sus depredadores son la orca y la foca leopardo.

Figura 4. Foca cangrejera

Figura 4. Foca cangrejera. A: ilustración artística (tomada de ANIMALES.CL); B a D: diferentes imágenes de la foca cangrejera en la banquisa antártica en las que se puede apreciar su morro alargado caniforme y su lomo oscuro y vientre claro; fotografías de autor desconocido.

 

El elefante marino del sur (Mirounga leonina) (Figura 5) es el más grande de todos los fócidos, ya que los machos pueden alcanzar casi 5 m de longitud y pesar 4.000 kilos mientras que las hembras son sensiblemente menores (3 metros y 900 kilos). Aparte de la diferencia de tamaño, los machos adultos también se caracterizan por la prolongación de su morro a modo de trompa corta, que puede inflarse y utilizarse como elemento de golpeo contra otros machos en la competencia por el acceso a las hembras durante la reproducción. El color de su piel es marrón, más o menos oscuro según el ejemplar. Gran parte de su vida la pasan en el mar y pueden efectuar largas y profundas inmersiones de entre 300-800 metros (aunque se ha comprobado inmersiones más profundas de hasta casi 2.000 metros) para cazar calamares, peces de aguas profundas y tiburones pequeños, que constituyen sus principales presas. En la primavera y el verano austral, que es la época de la muda de la piel y de la reproducción, los ejemplares de esta especie permanecen en tierra en las áreas antárticas y subantárticas desprovistas de hielo formando colonias de decenas o centenares de individuos (elefanteras), y viven a expensas de la grasa acumulada bajo su piel. En la actualidad se estima una población de unos 700.000 ejemplares y sus mayores poblaciones se encuentran en Georgia del Sur, en las islas Kerguelen y en la península Valdés, en la Patagonia argentina. Los principales depredadores son las orcas y el tiburón blanco, este último en latitudes más bajas; las focas leopardo también depredan sobre las crías recién destetadas. Le Boeuf & Laws (editores) (1994) realizaron un completo estudio sobre la ecología y fisiología de las poblaciones de las únicas dos especies de elefantes marinos conocidas en la actualidad. Mientras que Bastida (1984) ha descrito las principales características de la historia natural del elefante marino del sur.

En la campaña antártica BENTART 2006, el autor de este artículo, en un día con sol y sin viento, tuvo ocasión de visitar la elefantera de la Bahía de los Lobos Marinos, situada al noroeste de la isla del Rey Jorge (Shetland del Sur), donde se concentraban unos cincuenta ejemplares que dormitaban al sol mientras que otros cambiaban la piel. El olor desagradable que desprendía la elefantera se percibía desde centenares de metros antes de llegar a ella, aunque el olfato se adaptó rápidamente al olor. La sensación de estar a escasos dos metros de estos inmensos animales fue indescriptible.

Figura 5. Elefante marino del sur

Figura 5. Elefante marino del sur. A: ilustración artística (tomada de ANIMALES.CL), donde se puede apreciar la diferencia de tamaño y de forma corporal de los dos sexos y una cría. B: detalle de la trompa de un macho (tomada de ANIPEDIA). C y D: machos inmaduros descansando y cambiando la piel; E: hembras descansando; F: hembras descansando en la elefantera de la Bahía de los Lobos Marinos (Rey Jorge, Shetland del Sur). Fotos C a F originales de M. Ballesteros.

 

El lobo marino antártico (Arctocephalus gazella) (Figura 6) es el único otárido que habita en las aguas antárticas. Mide como máximo unos 2 metros y alcanza un peso máximo de 200 kilos, siendo las hembras ostensiblemente más pequeñas (1,4 metros y 50 kilos). Son animales solitarios y como los demás otáridos se pueden desplazar rápidamente sobre tierra, impulsándose con sus aletas anteriores y posteriores, y pueden alcanzar una velocidad de hasta 20 km/h en tramos cortos; esta última característica la pudimos comprobar personalmente en la campaña BENTART 2006 cuando un ejemplar de lobo marino intentó atacarnos mientras lo filmábamos a cierta distancia y tuvimos que salir corriendo para salvarnos, dejando la videocámara encima del trípode. Por suerte, no hubo más incidencia que esta anécdota para contar. Es una especie que se alimenta de kril y de pingüinos y suele pasar gran parte de su vida en el agua, pero vuelve a las costas rocosas para reproducirse, principalmente en las costas de la periferia de la Antártida y en las islas subantárticas. Sus poblaciones estuvieron al borde de la desaparición entre los siglos XVIII y XIX debido a la caza excesiva para aprovechar sus pieles. En la actualidad se estima una población de entre 2 y 4 millones de individuos que viven principalmente en la isla Georgia del Sur. Sus principales depredadores son la orca, tiburones de aguas frías y la foca leopardo, esta última caza principalmente a las crías y a los individuos jóvenes.

Figura 6. El lobo marino antártico

Figura  6. El lobo marino antártico. A y D: un ejemplar en la típica posición de observación; B: dos ejemplares luchando ; C: un ejemplar corriendo impulsándose con sus aletas; E y F: ejemplares molestando a elefantes marinos. Fotos originales de M. Ballesteros tomadas en la Bahía de los Lobos (Isla de Rey Jorge, Shetland del Sur).

 

Ballenas, cachalotes y orcas visitantes de las aguas antárticas

Antes del comienzo de la caza industrial de ballenas a principios del s. XX, la biomasa de las ballenas que visitaban las aguas antárticas era una de las mayores entre los mamíferos que vivían en la Tierra. La caza excesiva disminuyó drásticamente sus poblaciones y en la actualidad se ha observado una recuperación evidente después de 40 años de prohibición de su captura. Se conocen seis especies de ballenas barbadas (misticetos) y doce de cetáceos dentados (odontocetos) que visitan o viven en las aguas antárticas al sur del Frente Polar.  La mayoría de estos cetáceos tiene una amplia distribución geográfica y acude a las aguas frías y productivas de la Antártida para alimentarse durante el verano austral. Knox (2007b) ha realizado una interesante sinopsis de la biología, distribución y migraciones de todas estas especies. A continuación, se indican algunas características de las principales especies de cetáceos visitantes en aguas de la Antártida:

  • Ballena azul (Balaenoptera musculus): de distribución circumpolar, es la ballena más grande conocida, pudiendo medir hasta 30 m; los primeros ejemplares adultos, procedentes de aguas más cálidas, llegan a las aguas antárticas en noviembre y permanecen hasta marzo-abril. Se ha calculado que un animal puede engullir en una sola bocanada unos 500 kg de kril antártico y alrededor de 15 toneladas al día.
  • Rorcual común o ballena de aleta (Balaenoptera physalus): de características de distribución y migratorias muy similares a las de las ballenas azules.
  • Rorcual norteño o boreal (Balaenoptera borealis): vive en todos los océanos entre los 60° N y los 60° S. En enero es cuando se concentran más ejemplares en aguas antárticas, que abandonan en abril para dirigirse a aguas más cálidas.
  • Rorcual aliblanco antártico (Balaenoptera bonaerensis): de distribución circumglobal en el hemisferio sur, es la especie más pequeña de todos los rorcuales (hasta 10 m) y es la ballena que alcanza las mayores latitudes en aguas antárticas, cercanas al pack de hielo.
  • Ballena jorobada o yubarta (Megaptera novaeangliae): puede medir hasta 16 m; habita todos los mares y océanos del mundo y efectúa grandes migraciones (generalmente cerca de las costas) para llegar a las aguas antárticas. Las hembras maduras o en gestación son las primeras en llegar, seguidas por los machos y las hembras con sus crías.
  • Ballena franca austral (Eubalena australis): exclusiva del hemisferio sur, entre los 20° y 60°. Las hembras pueden alcanzar los 20 m de longitud y los machos son sensiblemente más pequeños. Tienen migraciones de menor extensión que las demás ballenas y tienen una distribución circumpolar en la Antártida.
  • Cachalote (Physeter macrocephalus): tiene una distribución cosmopolita. Solo los machos adultos se adentran en aguas antárticas, mientras que las hembras y los machos subadultos se mantienen al norte de la Convergencia Subtropical (a alrededor de los 40ºS). Los cachalotes pueden descender hasta más de 2.500 m de profundidad en busca de calamares, su principal alimento, que detectan mediante ecolocalización.

Otros cetáceos odontocetos que visitan las aguas antárticas (Figura  7) son las orcas (Orcinus orca), que pueden ser vistas en aguas antárticas en grandes cantidades en el mes de enero, hasta latitudes tan altas como 78° S; se alimentan de pingüinos, peces, focas (incluido el elefante marino) e incluso ballenas. Especies como el calderón común (Globicephala melas), el delfín cruzado (Lagenorhynchus cruciger), el delfín meridional sin aleta (Lissodelphis peronii), el delfín de Commerson (Cephalorhynchus commersonii), el zifio calderón austral (Hyperoodon planifrons), el zifio de Arnoux (Berardius arnuxii)  que es el más grande de los zifios existentes, que puede alcanzar los 10 m de longitud, y el delfín picudo de Gray (Mesoplodon grayi)  (estas cinco últimas especies exclusivas del hemisferio sur), se pueden observar con frecuencia en las inmediaciones de las costas antárticas. Waerebeek et al. (2010) han publicado una revisión de los cetáceos odontocetos del Mar Austral o Southern Ocean (al sur de 40ºS de latitud) mientras que Kasamatsu & Joyce (1995) lo han hecho sobre la abundancia, alimentación y la importancia de los odontocetos en las cadenas alimentarias de las aguas antárticas.

Figura 7. Dibujos a escala de las principales especies de cetáceos

Figura 7.  Dibujos a escala de las principales especies de cetáceos que visitan o viven en aguas antárticas.
(modificada de Antarctic and Southern Ocean Coalition)

 

El kril antártico

Euphausia superba Dana, 1850 es la especie de kril que habita las aguas antárticas (Figura   8 A, B y C). Como las demás especies de kril de otras zonas marinas, se incluye dentro de los crustáceos, en la clase Malacostraca, superorden Eucarida y orden Euphausiacea. Se distribuye alrededor de toda la Antártida y también en las islas de la zona del Arco de Scotia (Figura   D). E. superba es una especie clave en las cadenas alimentarias marinas de las aguas antárticas, puesto que es uno de los principales consumidores primarios de fitoplancton y, a su vez, constituye la presa principal de muchos consumidores secundarios, como pingüinos, aves voladoras, focas y ballenas (Figura  9).

Es una especie que alcanza los 6 cm de longitud, pesa hasta 2 gramos y puede vivir hasta 7 años; tiene un bajo metabolismo y sus tejidos tienen grandes reservas de lípidos y muy alto contenido en flúor. Forma inmensos bancos de hasta 30.000 individuos por metro cúbico de agua durante los meses del verano austral, lo que atrae a ballenas procedentes de gran parte de los océanos para alimentarse en aguas antárticas. En una experiencia personal a bordo del BIO Hespérides, se pudo comprobar la gran densidad de ejemplares de kril cuando, al operar un ROV, se encontró un gran enjambre de kril que cubría como una cortina todo el campo de visión de la videocámara del aparato al sur de la isla Livingston a unos 60 m de profundidad. El kril es un consumidor primario de plancton microscópico, que en el verano antártico es muy abundante en las capas superficiales de la columna de agua; para capturar el plancton, utiliza los apéndices torácicos, que son largos y están provistos de numerosas sedas que hacen la función de filtro (Figura  8 A, C). Durante el invierno austral, el fitoplancton en la columna de agua es muy escaso, lo que obliga al kril a desplazarse bajo la banquisa de hielo antártica, donde habitan algas microscópicas bentónicas que viven adheridas a la cara inferior del hielo; para capturarlas, el kril utiliza otros apéndices armados con sedas raspadoras con los que las retira del hielo para luego filtrarlas con los apéndices torácicos. Una obra muy bien documentada y rigurosa sobre la historia natural del kril ha sido realizada por Nicol (2018).

Figura 8. El kril antártico

Figura  8. El kril antártico. A, B y C: diferentes imágenes de Euphausia superba tomadas en las inmediaciones de las Shetland del Sur, las flechas indican los apéndices torácicos utilizados en la filtración del agua para la captura del fitopláncton (fotos originales de M. Ballesteros). D: distribucion geográfica de E. superba (tomada de WIKIPEDIA).

 

Figura 9. Ejemplos de cadenas alimentarias en la Antártida

Figura 9. Ejemplos de cadenas alimentarias en la Antártida con el kril como elemento clave para los consumidores secundarios y terciarios. A: cadena alimentaria de las ballenas misticetas (Imagen modificada de https://animalia-life.club/qa/pictures/antarctic-kril-food-chain). B: cadema alimentaria de la foca leopardo (imagen modificada de DREAMSTIME).

 

El kril antártico se ha pescado con mayor o menor intensidad desde los años 70 del siglo XX, alcanzándose el máximo en 2024 con unas 500.000 toneladas (Figura  10). Se pesca mediante redes de arrastre pelágico y sus usos van desde el consumo humano y el empleo como cebo para la pesca deportiva hasta la alimentación de peces en acuariología, como aditivo alimentario y como fuente de quitina, lípidos o enzimas hidrolíticas (Nicol & Endo, 1997).

Figura 10. Capturas del kril antártico en los últimos 40 años

Figura 10.  Capturas del kril antártico en los últimos 40 años (según Trathan et al., 2025)
en el área FAO 48, que incluye la zona de las islas Shetland del Sur, la Península Antártica
y las islas del Arco de Scotia (Georgia del Sur, Orcadas del Sur y Sandwich del Sur)

 

La locura ballenera antártica

La isla Decepción no tiene un nombre muy atractivo, pero es un lugar de naturaleza salvaje realmente espectacular. Se trata de un antiguo volcán aún en activo, pero que en la actualidad se encuentra en fase de reposo, que vio cómo su caldera fue inundada por el mar y ahora es la Bahía Foster (Figura 11). Esta bahía está comunicada con el mar abierto por una franja de unos 400 metros de anchura denominada Fuelles de Neptuno, aunque su abertura útil para los barcos es solo de unos 90 m debido a la existencia de rocas y escollos superficiales. En la isla hay fumarolas activas y colonias de pingüinos barbijo muy numerosas. Es una de las islas más occidentales de las que componen el archipiélago de las Shetland del Sur, situado al noroeste de la península Antártica y entre ambas se encuentra el estrecho de Bransfield. En la costa del extremo noroeste de la Bahía Foster se asientan la base argentina Primero de Mayo y la española Gabriel de Castilla administrada por el ejército de Tierra.

La isla Decepción fue el lugar que eligieron las empresas balleneras para llevar a cabo una de las mayores cacerías de ballenas. Los primeros barcos balleneros llegaron a Decepción entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX y establecieron en la Caleta Balleneros las primeras factorías para el procesado de las ballenas. Juan-Baptiste Charcot, quien dirigía la “Expedición Antártica Francesa (1904-1907)”, escribió en 1904 las siguientes frases referidas a lo que observó en la Caleta Balleneros: …”restos de ballenas flotan por todas partes, y cadáveres a punto de ser despedazados están amontonados junto a los barcos. El hedor es insoportable”…

Figura 11. Isla Decepción
Figura 11. Isla Decepción, con la situación de la Caleta Balleneros y la Ventana del chileno (modificada de Sentinel-2)

 

Al sureste de la caleta, en una indentación de la costa rocosa, se apostaban los vigías para observar la presencia de ballenas en las inmediaciones de la isla; a esta indentación rocosa se la llamó la Ventana del Chileno, debido a la nacionalidad de los vigías. En campañas de buceo de expediciones científicas llevadas a cabo por investigadores españoles a bordo del BIO Hespérides (1994-2006), se pudo comprobar cómo los fondos de Caleta Balleneros están tristemente repletos de huesos de las ballenas cazadas, lo que proporciona un aspecto fantasmagórico a las ya turbias aguas de la caleta. En Caleta Balleneros se estableció la estación ballenera noruega “Hektor” a principios del siglo XX, adonde los barcos balleneros tradicionales de la época llevaban las ballenas capturadas para el procesado de su carne y la extracción de sus aceites, y estuvo activa durante unos 20 años, hasta su cierre definitivo en 1931. Los restos de la estación ballenera y de una estación científica británica, medio destruida y abandonada en 1967 debido a una erupción volcánica, se pueden ver actualmente en Caleta Balleneros y están catalogados desde 1995 como Sitio Histórico y Monumento n.º 71  (Figura 12).

Figura 12. Imágenes de Caleta Balleneros

Figura 12. Imágenes de Caleta Balleneros. A: restos de la estación ballenera vistos desde los restos del interior de la estación científica británica; B: tanques de almacenamiento de aceite de las ballenas; C: calderas para hervir los cadáveres de las ballenas; D: vista de la Ventana del chileno desde el exterior de la isla Decepción; E: vista general de los tanques de aceite; F: restos de las barcas balleneras, al fondo se observa la Ventana del chileno; G: restos de la estación de investigación antártica británica;  H: la Caleta Balleneros en la actualidad vista desde el mar. Fotos: A, B, C, D, G y H, M. Ballesteros; E y F, autor desconocido.

 

Pero lo peor para las ballenas vino más tarde, cuando, a partir de 1925, buques factoría de empresas noruegas y de otros países empezaron a cazar ballenas industrialmente en aguas abiertas de la Antártida. Se llegaron a capturar en cada campaña anual decenas de miles de ballenas, alcanzándose un pico de 46.000 ejemplares en la campaña de 1936-1937. Entre 1905 y 1949 fueron arponeadas en aguas antárticas más de 200.000 ballenas y, en todo el Mar Austral (Southern Ocean), alrededor de un millón y medio, debido también a la actividad de las estaciones balleneras de la isla de Georgia del Sur. El declive de las poblaciones de la mayoría de las especies de ballenas fue drástico, llegando alguna de ellas casi a la extinción. En 1986 se estableció una moratoria sobre la caza de ballenas y se prohibieron las capturas en todos los océanos, excepto con fines científicos. Desde entonces, la mayoría de las poblaciones de ballenas que visitan las aguas antárticas se ha ido recuperando…

 

Conclusiones

Durante el verano austral (diciembre a marzo), las productivas aguas que rodean la Antártida son el sustento de los principales vertebrados (pingüinos, focas, lobos marinos y ballenas) que habitan sus aguas, debido a la extraordinaria abundancia del kril antártico, la base de casi todas las cadenas alimentarias de los consumidores secundarios. Esta circunstancia atrae además al mar Austral a toda una serie de cetáceos que viven en general en latitudes menores para alimentarse antes de su época de reproducción. El Mar Austral alimenta a las ballenas de medio mundo. Las lecciones que dieron las consecuencias de la caza excesiva de ballenas en el primer tercio del siglo XX, con la casi extinción de alguna de sus especies, llevaron a la prohibición de sus capturas y posteriormente permitió observar la recuperación de sus poblaciones; es una historia que se ha repetido en innumerables ocasiones: la especie humana destruye hábitats y especies para después intentar regenerarlos… Es de esperar que hayamos aprendido de lo que ocurrió en la Antártida con las ballenas y las focas y que los mares fríos que rodean la Antártida se mantengan como el último refugio de la extraordinaria fauna que allí vive.

 

Agradecimientos

Agradecemos a Àlex Aguilar y a Lluís Cardona sus comentarios en la revisión del manuscrito. Miquel Pontes ha participado en la revisión del artículo y en la edición de algunas fotografías para mejorar su calidad. A los colegas de las expediciones BENTART, por su compañerismo durante las campañas.

 

Referencias

  • Bastida, R. (1984). El elefante marino del sur. Fauna Argentina, 69, 1–32.
  • Bastida, R., & Rodríguez, D. (2003). Mamíferos marinos de la Patagonia y Antártida. Vázquez Mazzini Editores.
  • Jefferson, T. A., Webber, M. A., & Pitman, R. L. (2008). Marine mammals of the world: A comprehensive guide to their identification. Academic Press. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-383853-7.X5001-X ScienceDirect
  • Kasamatsu, F., & Joyce, G. G. (1995). Current status of Odontocetes in the Antarctic. Antarctic Science, 7(4), 365–379. https://doi.org/10.1017/S0954102095000514 Cambridge University Press
  • Knox, G. A. (2007a). Seals. En Biology of the Southern Ocean (pp. 209–229). CRC Press.
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  • Stuart, C., & Stuart, M. (2012). Marine mammals: A guide to the whales, dolphins and seals of Southern Africa and the Southern Ocean. Struik Nature.
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Citar este artículo como:

Manuel Ballesteros, "Mamíferos marinos en las aguas antárticas", en VIMAR-Vida Marina, publicado el 07/10/2026, accedido el 08/10/2026 en (https://vidamarina.info/?p=10291).

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Manuel Ballesteros

Manuel Ballesteros

Biólogo marino de profesión y apasionado por la naturaleza y la biodiversidad en general. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universitat de Barcelona en 1975, obtuvo el grado de doctor en 1980 en la misma universidad con la tesis titulada “Contribución al conocimiento de los Sacoglosos y Nudibranquios. Estudio anatómico, sistemático y faunístico de las especies del Mediterráneo español”, que obtuvo la calificación de Sobresaliente cum laude.

Después de varios años dedicado a la enseñanza de la biología en Bachillerato en centros privados y públicos, desde 1984 ha sido Profesor Titular de Zoología en la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona, donde ha impartido asignaturas de Licenciatura y Grado en Biología y Ciencias del Mar, como Zoología General, Invertebrados, Zoología Aplicada, Biología de Invertebrados Marinos, Biología Animal Aplicada, Zoología Marina y Pesquerías. También ha impartido asignaturas de doctorado y en los másteres de Biodiversidad y Ciencias del Mar, como Malacología, Gestión de Fauna Terrestre, Gestión de Fauna Marina, Explotación de Recursos Animales Marinos, Biología de Especies Marinas de Interés Comercial, Océanos Polares, Prácticum de Invertebrados y Biodiversidad de Especies Animales Marinas.

Especialista en el estudio de los moluscos "opistobranquios" (babosas de mar en sentido amplio, actualmente incluidos dentro de la subclase Heterobranchia de los Gastropoda) desde 1975 hasta la actualidad, también ha seguido otras líneas de investigación como invertebrados alguícolas, comunidades bentónicas marinas, recursos naturales de los fondos blandos del Maresme, evaluación y cartografía de las poblaciones de erizos litorales de la costa catalana, epibiontes de cultivos marinos, comunidades marinas asentadas en superficies experimentales, proyecto piloto de reintroducción del cuerno marino (Charonia lampas) en la Costa Brava (Girona, España), comunidades de invertebrados de la plataforma y el talud continental y poliquetos de interés comercial en la costa del Maresme.

Ha publicado más de 130 artículos científicos y divulgativos sobre estos temas y es revisor (referee) de artículos de más de una docena de revistas científicas internacionales. Ha sido miembro del Grup de Recerca Consolidat de la UB “Biologia i Ecologia Bentòniques" (BEB) hasta el año 2022 y en la actualidad es miembro del Grup de Recerca Consolidat de la UB “Marine Biodiversity and Evolution”.

A lo largo de su vida profesional ha participado en más de 20 proyectos de investigación nacionales e internacionales y en numerosas campañas de muestreo en aguas del mar Mediterráneo, Atlántico, Caribe y la Antártida, tanto en zonas litorales como a bordo de buques oceanográficos como el B.O. García del Cid, el B.O. Francisco de P. Navarro, el B.I.O. Hespérides, el B.O. Georges Petit del Laboratoire Arago de Banyuls-sur-Mer (Francia) y el R.V. Polarstern del AWI de Bremerhaven, Alemania.

Ha impartido en centros escolares, universidades y entidades privadas numerosas conferencias y cursos sobre moluscos "opistobranquios", invertebrados de la Antártida, invertebrados del Mediterráneo y moluscos o biología marina en general. También ha asistido a más de 50 congresos, simposios o reuniones científicas nacionales y en el extranjero, donde ha presentado más de 70 comunicaciones científicas orales o en panel. Es socio numerario de la Sociedad Española de Malacología (SEM) desde su fundación, socio honorario de la Societat Catalana de Malacologia (SCM) y socio numerario de la Institució Catalana d’Història Natural (ICHN). Formó parte del Comité Organizador del II Congreso Nacional de Malacología, celebrado en Barcelona en 1980, fue además presidente del Comité Organizador del X Congreso Nacional de Malacología, celebrado en Barcelona en 1984, y también coorganizador del XIV Simposio Ibérico de Estudios del Bentos Marino (SIEBM), celebrado en Barcelona en 2006.

Buceador deportivo desde 1976, con titulación de 1ª Clase (*** CMAS) y nitrox, y experiencia desarrollada en más de 1.500 inmersiones realizadas en el Mediterráneo, Atlántico, mar Rojo, Maldivas, Caribe y la Antártida. Socio fundador del Club d'Immersió Biologia (CIB) de Barcelona, fue presidente del mismo desde 1983 hasta 1991. Experto en fotografía submarina científica y vídeo submarino, en 1992 fue pionero en España en el manejo de robot submarino (ROV) con fines científicos. Para su investigación ha manejado en numerosas ocasiones el microscopio electrónico de barrido (scanning) de los Servicios Científico-Técnicos de la Universitat de Barcelona. Su CV profesional abreviado está disponible en https://sira.ub.edu/static/fitxes/Biologia.html?id=mballesteros.ub.edu

Actualmente jubilado de las actividades docentes en la universidad desde finales del año 2022, en 2023 fue nombrado Profesor Emérito de la Universitat de Barcelona. Pese a su retiro como profesor universitario, y debido a su gran interés por la naturaleza, continúa redactando artículos científicos y divulgativos (se pueden consultar en la dirección https://www.researchgate.net/profile/Manuel_Ballesteros) y participando como coeditor en dos páginas web sobre babosas de mar (https://opistobranquis.info) y vida marina en general (https://vidamarina.info). También se dedica, por encargo de editoriales, a traducir o revisar textos de libros relacionados con la vida marina o la naturaleza en general.

Sigue buceando en la costa catalana y realiza numerosas excursiones en tierra para fotografiar plantas, setas, insectos y otros artrópodos. En el ámbito personal, ha practicado atletismo federado en la modalidad de carreras de fondo, tanto en pista (donde fue tres veces campeón de España en la prueba de 3.000 metros obstáculos en la categoría de veteranos) como en asfalto y maratón, y tiene la titulación oficial de Entrenador Nacional de Atletismo.

Para quien quiera contactar con él, su correo electrónico es: mballesteros@ub.edu

Manuel Ballesteros

Biólogo marino de profesión y apasionado por la naturaleza y la biodiversidad en general. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universitat de Barcelona en 1975, obtuvo el grado de doctor en 1980 en la misma universidad con la tesis titulada “Contribución al conocimiento de los Sacoglosos y Nudibranquios. Estudio anatómico, sistemático y faunístico de las especies del Mediterráneo español”, que obtuvo la calificación de Sobresaliente cum laude. Después de varios años dedicado a la enseñanza de la biología en Bachillerato en centros privados y públicos, desde 1984 ha sido Profesor Titular de Zoología en la Facultat de Biologia de la Universitat de Barcelona, donde ha impartido asignaturas de Licenciatura y Grado en Biología y Ciencias del Mar, como Zoología General, Invertebrados, Zoología Aplicada, Biología de Invertebrados Marinos, Biología Animal Aplicada, Zoología Marina y Pesquerías. También ha impartido asignaturas de doctorado y en los másteres de Biodiversidad y Ciencias del Mar, como Malacología, Gestión de Fauna Terrestre, Gestión de Fauna Marina, Explotación de Recursos Animales Marinos, Biología de Especies Marinas de Interés Comercial, Océanos Polares, Prácticum de Invertebrados y Biodiversidad de Especies Animales Marinas. Especialista en el estudio de los moluscos "opistobranquios" (babosas de mar en sentido amplio, actualmente incluidos dentro de la subclase Heterobranchia de los Gastropoda) desde 1975 hasta la actualidad, también ha seguido otras líneas de investigación como invertebrados alguícolas, comunidades bentónicas marinas, recursos naturales de los fondos blandos del Maresme, evaluación y cartografía de las poblaciones de erizos litorales de la costa catalana, epibiontes de cultivos marinos, comunidades marinas asentadas en superficies experimentales, proyecto piloto de reintroducción del cuerno marino (Charonia lampas) en la Costa Brava (Girona, España), comunidades de invertebrados de la plataforma y el talud continental y poliquetos de interés comercial en la costa del Maresme. Ha publicado más de 130 artículos científicos y divulgativos sobre estos temas y es revisor (referee) de artículos de más de una docena de revistas científicas internacionales. Ha sido miembro del Grup de Recerca Consolidat de la UB “Biologia i Ecologia Bentòniques" (BEB) hasta el año 2022 y en la actualidad es miembro del Grup de Recerca Consolidat de la UB “Marine Biodiversity and Evolution”. A lo largo de su vida profesional ha participado en más de 20 proyectos de investigación nacionales e internacionales y en numerosas campañas de muestreo en aguas del mar Mediterráneo, Atlántico, Caribe y la Antártida, tanto en zonas litorales como a bordo de buques oceanográficos como el B.O. García del Cid, el B.O. Francisco de P. Navarro, el B.I.O. Hespérides, el B.O. Georges Petit del Laboratoire Arago de Banyuls-sur-Mer (Francia) y el R.V. Polarstern del AWI de Bremerhaven, Alemania. Ha impartido en centros escolares, universidades y entidades privadas numerosas conferencias y cursos sobre moluscos "opistobranquios", invertebrados de la Antártida, invertebrados del Mediterráneo y moluscos o biología marina en general. También ha asistido a más de 50 congresos, simposios o reuniones científicas nacionales y en el extranjero, donde ha presentado más de 70 comunicaciones científicas orales o en panel. Es socio numerario de la Sociedad Española de Malacología (SEM) desde su fundación, socio honorario de la Societat Catalana de Malacologia (SCM) y socio numerario de la Institució Catalana d’Història Natural (ICHN). Formó parte del Comité Organizador del II Congreso Nacional de Malacología, celebrado en Barcelona en 1980, fue además presidente del Comité Organizador del X Congreso Nacional de Malacología, celebrado en Barcelona en 1984, y también coorganizador del XIV Simposio Ibérico de Estudios del Bentos Marino (SIEBM), celebrado en Barcelona en 2006. Buceador deportivo desde 1976, con titulación de 1ª Clase (*** CMAS) y nitrox, y experiencia desarrollada en más de 1.500 inmersiones realizadas en el Mediterráneo, Atlántico, mar Rojo, Maldivas, Caribe y la Antártida. Socio fundador del Club d'Immersió Biologia (CIB) de Barcelona, fue presidente del mismo desde 1983 hasta 1991. Experto en fotografía submarina científica y vídeo submarino, en 1992 fue pionero en España en el manejo de robot submarino (ROV) con fines científicos. Para su investigación ha manejado en numerosas ocasiones el microscopio electrónico de barrido (scanning) de los Servicios Científico-Técnicos de la Universitat de Barcelona. Su CV profesional abreviado está disponible en https://sira.ub.edu/static/fitxes/Biologia.html?id=mballesteros.ub.edu Actualmente jubilado de las actividades docentes en la universidad desde finales del año 2022, en 2023 fue nombrado Profesor Emérito de la Universitat de Barcelona. Pese a su retiro como profesor universitario, y debido a su gran interés por la naturaleza, continúa redactando artículos científicos y divulgativos (se pueden consultar en la dirección https://www.researchgate.net/profile/Manuel_Ballesteros) y participando como coeditor en dos páginas web sobre babosas de mar (https://opistobranquis.info) y vida marina en general (https://vidamarina.info). También se dedica, por encargo de editoriales, a traducir o revisar textos de libros relacionados con la vida marina o la naturaleza en general. Sigue buceando en la costa catalana y realiza numerosas excursiones en tierra para fotografiar plantas, setas, insectos y otros artrópodos. En el ámbito personal, ha practicado atletismo federado en la modalidad de carreras de fondo, tanto en pista (donde fue tres veces campeón de España en la prueba de 3.000 metros obstáculos en la categoría de veteranos) como en asfalto y maratón, y tiene la titulación oficial de Entrenador Nacional de Atletismo. Para quien quiera contactar con él, su correo electrónico es: mballesteros@ub.edu

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