Extrapolaciones y estimaciones

Ocurre que cierto número de investigadores andan preocupados por conocer la cantidad aproximada de especies que habitan nuestro planeta. Tal vez a causa de que esa respuesta es indemostrable o, precisamente por eso, suscita tanto interés.

Entrar en el significado de las extrapolaciones y las estimaciones, es saber que solamente representan una presunción o aproximación de aquello que se supone próximo a la realidad y que se infiere por medio de algún muestreo, cálculo o razonamiento.

A este respecto se debe reflexionar y saber que suponer también es fingir o dar existencia ideal a lo que realmente no la tiene y, también, dar por sentado algo que, si no puede comprobarse, debe entenderse como un juego probabilístico, una especulación, una conjetura, fabula o ficción, por mucho artificio de cualquier tipo o inferencia estadística que le acompañe.

Lo verdaderamente fantástico es que, en la mayoría de casos, se asumen sin preguntarse por su grado de verosimilitud a modo de axioma y, cuando alguien se encuentra en disposición de verificar, razonablemente, cualquiera de estas manifestaciones parece sorprenderse por su escasa fiabilidad.

Algunos afirman que una extrapolación consiste en suponer que el curso de unos acontecimientos continuará en el futuro. Sin embargo, a estas alturas, ya sabemos que suponer, equivale a fingir o dar existencia ideal a lo que realmente no la tiene y, lo absurdo, es aceptar que una extrapolación se convierta en una regla, utilizada para llegar a una nueva conclusión.

… lo absurdo, es aceptar que una extrapolación se convierta en una regla, utilizada para llegar a una nueva conclusión…

Para restar importancia a las incertidumbres y confusiones que estos procedimientos ocasionan, afirman que, en una extrapolación, sólo se trata de establecer una conclusión general a partir de datos fragmentarios, precisando, eso sí, la necesidad de obtener dos observaciones secuenciales (variables cuantitativas), tomadas en el tiempo, mientras otros, añaden la necesidad de disponer de una serie cronológica.

Este tipo de suposiciones podrían conducir a que un geólogo, con escasos recursos financieros, a reducir drásticamente el número de muestras geológicas (catas) necesarias para conocer el tipo de subsuelo, confiando en que los resultados obtenidos con unas pocas le permitirán extrapolar sus resultados y, a la vez, detectar cualquier discontinuidad negativa del terreno susceptible de arruinar la obra que se pretende construir en superficie.

Suposiciones también emitidas por quienes consideran que los peces se distribuyen uniformemente sobre el sustrato del fondo o en la columna de agua, atribuyéndose la capacidad de propiciar la emisión de conclusiones que podrían resultar válidas para un minúsculo lugar del Mediterráneo occidental, pero no para el oriental o para su totalidad, puesto que no tienen en cuenta las diferencias existentes entre una y otra cuenca.

En este contexto Koslow et al. (1997) brindan un jugoso artículo titulado: How many demersal fish species in the deep sea? A test of a method to extrapolate from local to global diversity, donde invalidan uno de los métodos más frecuentemente utilizados para extrapolar la biodiversidad global a partir de muestreos locales, como es el muy utilizado método de Grassle y Maciolek (1992).

Si, además, nos preguntamos qué es una estimación, veremos que se trata de un conjunto de técnicas estadísticas que permiten dar un valor aproximado de un parámetro a partir de los datos proporcionados por una pequeña muestra que, en nuestro caso, podría referirse a una aproximación del número de especies o ejemplares que integran una población presente en un área, localidad o región.

Así se estima el número de especies que pueden existir en el planeta y las que se pierden a diario por la hiperactividad del ser humano. Siendo el caso más extremo cuando la estimación surge en base de una extrapolación previa y ya hemos tenido contacto con ese procedimiento, pero la cuestión se agrava cuando tales afirmaciones, revestidas de cierta verosimilitud, de las que nadie o muy pocos somos capaces de detectar, se instalan entre nosotros y desencadenan una retahíla de manifestaciones conminando al ser humano a proteger aquello que desconoce.

Otro curioso, aunque en modo alguno concluyente e inútil ejercicio, consiste en comparar una contribución taxonómica local, con los diferentes taxa de ámbito marino mundial. Para ello, toman como modelo válido las propuestas cuantitativas estimadas a partir de Nelson (1994) y de Froese y Pauly (Fishbase, 2019). Comparativa de estimaciones que, no mostrarían diferencias muy significativas porque la segunda se alimenta de la primera, pero si, se hubieran seguido otras cuantificaciones, se alejarían varias unidades porcentuales entre sí.

A la vista de estos ejemplos surge la cuestión: – ¿Sirven para algo?- La respuesta es que son tan fiables como las de cualquier estimación donde sería fácil detectar las imprecisiones cuantitativas y el fatal estado del bagaje taxonómico, puesto que el número de categorías a comparar no es estable en ninguno de los casos, dependiendo, en los niveles taxonómicos superiores (Clases, Órdenes y Familias) de la clasificación adoptada y, en los inferiores (géneros y especies), que están sujetos a frecuentes modificaciones por el constante aporte de las introducidas, las ocasionales y a la inestabilidad de la nomenclatura. En conclusión, podría decirse que no deben impresionarnos se trata de un ejercicio, sin trascendencia, que contribuye al entretenimiento y a una curiosidad efímera.

También podría aducirse que, cualquiera que fuera la dimensión obtenida, tampoco significará nada si no se coteja con otra localidad de extensión similar. Ejercicio comparativo de dudosa validez puesto que los factores ambientales que podrían influir en cada caso no serían necesariamente los mismos.

Aun así, la validez de tales comparaciones, sin verificar el contenido, ni tan solo entran en el ámbito de lo orientativo de no se sabe qué extraño deseo, puesto que dos inventarios pueden coincidir en el mismo número de especies, pero contener significativas diferencias entre sus respectivos taxones.

A pesar de ello hay quienes gustan jugar con el número de especies como es el caso de Horn (1972) que, tomando en cuenta las estimaciones de los pisciformes inventariados en su época y, dado que los océanos contienen el 97% del agua de la Tierra, siendo la estimación de las aguas continentales un 0,0093%, calculó la cantidad de espacio disponible para peces marinos y de agua dulce, concluyendo que cada especie de pez marino disponía de 113.000 km3, mientras que el de las aguas continentales era de 15 Km3. Ejercicio muy estimulante y, a la vez, totalmente inútil dado que, a los peces, tener a su disposición tantos km3 de agua no les sirve de mucho y a buen seguro que lo saben, puesto que no los ocupan.

Quisiera dejarlo aquí, aceptando estos procedimientos, como lo que son, juegos que se llevan a cabo en un lugar a resguardo de toda inclemencia, donde los acontecimientos transcurren plácidamente, lejos de la incertidumbre que acompaña la obtención de las necesarias muestras que deben alimentar su universo ideal, sin percibir la versátil dinámica que acompaña a todo proceso natural y olvidando lo que pudiera llegar a ser el espectro de una sucesión a gran escala.

REFERENCIAS

  • Froese, R. y D. Pauly (Editors) (2019) FishBase [online] www.fishbase.org, accedido (10/01/2019).
  • Grassle, J.F. y N.J. Maciolek (1992) Deep-sea species richness: regional and local diversity estimates from quantitative bottom samples. Am. Nat. 139(2):313-341.
  • Horn, M.H. (1972) The amount of space available for marine and freshwater fishes. U.S. Natl. Mar Fish Serv. Fish Bull, vol. 70 (4): 1295-1297.
  • Koslow, J.A., A. Williams y J.R. Paxton (1997) How many demersal fish species in the deep sea? A test of a method to extrapolate from local to global diversity. Biodiversity and Conservation, 6: 1523-1532.
  • Nelson, J. S. (1994) Fishes of the world. John Wiley and Sons, Inc. New York. 3d edition. 600 pp.

Citar este artículo como:

Lloris, D.  (2019) "Extrapolaciones y estimaciones," en VIMAR-Vida Marina, publicado el 10/01/2019, accedido el 18/07/2019 en (https://vidamarina.info/?p=579).

 

Domènec Lloris
Domènec Lloris
Doctorado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona, es investigador jubilado del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) Barcelona. Experto en distintos campos de la Ictiología marina (Sistemática, Biogeografía y Ecología) así como en los diversos ingenios de captura y muestreo. Ha estudiado los ecosistemas de plataforma y talud de diversas regiones oceánicas (Índico, Pacífico, Atlántico meridional, septentrional y Mediterráneo). En particular, ha dedicado especial atención a los sistemas marinos profundos situados más allá de los 1000 metros en los que viene trabajando desde 1982, siendo uno de los dos introductores de esta temática en las investigaciones realizadas en el litoral español. Responsable de las CBR (Colecciones Biológicas de Referencia) del Instituto de Ciencias del Mar durante un periodo de 10 años (2001-2010). Ha formado parte de 61 proyectos de investigación (37 nacionales y 24 internacionales), participado en más de 50 campañas con diversos buques comerciales y oceanográficos (españoles y extranjeros), contabilizando más de 1500 días de mar efectivos. La producción científica, entre artículos científicos, de divulgación, congresos, monografías o libros colectivos, se cifra en más de un centenar y medio de publicaciones (140 artículos científicos y de divulgación, 17 monografías y libros colectivos, dos de ellos en segunda edición).

Domènec Lloris

Doctorado en Ciencias Biológicas por la Universidad de Barcelona, es investigador jubilado del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC) Barcelona. Experto en distintos campos de la Ictiología marina (Sistemática, Biogeografía y Ecología) así como en los diversos ingenios de captura y muestreo. Ha estudiado los ecosistemas de plataforma y talud de diversas regiones oceánicas (Índico, Pacífico, Atlántico meridional, septentrional y Mediterráneo). En particular, ha dedicado especial atención a los sistemas marinos profundos situados más allá de los 1000 metros en los que viene trabajando desde 1982, siendo uno de los dos introductores de esta temática en las investigaciones realizadas en el litoral español. Responsable de las CBR (Colecciones Biológicas de Referencia) del Instituto de Ciencias del Mar durante un periodo de 10 años (2001-2010). Ha formado parte de 61 proyectos de investigación (37 nacionales y 24 internacionales), participado en más de 50 campañas con diversos buques comerciales y oceanográficos (españoles y extranjeros), contabilizando más de 1500 días de mar efectivos. La producción científica, entre artículos científicos, de divulgación, congresos, monografías o libros colectivos, se cifra en más de un centenar y medio de publicaciones (140 artículos científicos y de divulgación, 17 monografías y libros colectivos, dos de ellos en segunda edición).

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