Redes fantasma: la pesca que nunca termina

Redes fantasma

Basta una inmersión en cualquier tramo de costa catalana para comprender la magnitud del problema. Habitualmente encontramos hilos de pesca perdidos a lo largo de toda la costa, pero ocasionalmente encontramos también redes de pesca enganchadas en fondos rocosos, trasmallos atrapados entre bloques o mallas suspendidas sobre colonias de gorgonias.

Algunas llevan tanto tiempo hundidas que ya forman parte del paisaje, pero cada vez son más habituales las iniciativas para retirarlas del fondo marino.

El término red fantasma engloba aquellos artes de pesca perdidos, abandonados o descartados accidentalmente que permanecen en el medio marino. Aunque ya no tengan propietario ni valor económico, continúan realizando exactamente la función para la que fueron diseñados: capturar organismos. Peces, crustáceos e incluso aves marinas o tortugas pueden quedar atrapados. Los restos de estos animales  muertos atrae a nuevos depredadores y carroñeros que, a su vez, también pueden quedar enredados, generando un ciclo conocido como ghost fishing o pesca fantasma.

En profundidades habituales para el buceo recreativo (entre 5 y 40 metros), el impacto resulta especialmente evidente. Las redes quedan fijadas sobre afloramientos rocosos y arrecifes donde se concentra una elevada biodiversidad. Cuando una red cae sobre una colonia de gorgonias, por ejemplo, el peso del aparejo suele doblar las ramas e incluso arrancarlas del substrato, impide la alimentación de los pólipos y favorece la acumulación de sedimentos y organismos incrustantes que ahogan las colonias. En especies de crecimiento muy lento, como las gorgonias mediterráneas, los daños pueden tardar décadas en recuperarse, si lo consiguen.

Los efectos tampoco terminan cuando la red deja de capturar peces. Fabricadas con polímeros sintéticos muy resistentes, estas mallas pueden permanecer en el mar durante decenas de años. La radiación solar, el oleaje y la abrasión las fragmentan progresivamente en microplásticos que pasan a formar parte de la cadena trófica marina. Además, constituyen un riesgo para los propios buceadores, especialmente cuando quedan suspendidas en paredes o pasos estrechos.

Desde el punto de vista legal, la pérdida accidental de un arte de pesca no convierte automáticamente al pescador en infractor. Sin embargo, tanto la normativa europea como la legislación española y catalana obligan a desarrollar la actividad pesquera minimizando los impactos sobre el medio marino y establecen medidas para prevenir el abandono de aparejos y gestionar adecuadamente los residuos pesqueros. En Cataluña, la Ley 2/2010, de pesca y acción marítimas, sitúa entre sus objetivos la explotación sostenible de los recursos marinos y la protección de los ecosistemas, mientras que los espacios marinos protegidos, como las reservas de las Illes Medes o determinadas zonas del Cap de Creus, prohiben o incorporan restricciones específicas sobre las modalidades de pesca autorizadas con el objetivo de preservar hábitats especialmente sensibles. Estas limitaciones reducen significativamente el riesgo de nuevas redes perdidas en las zonas de mayor valor ecológico, aunque no eliminan el problema de las redes abandonadas antes de la creación de las reservas o desplazadas posteriormente por temporales y corrientes.

La solución requiere la implicación de todos los actores. El sector pesquero ha reducido notablemente la pérdida de artes mediante mejoras en materiales y sistemas de localización, mientras que administraciones, centros de buceo, entidades conservacionistas y voluntarios desarrollan campañas periódicas de localización y retirada de redes fantasma. Estas actuaciones deben realizarse siempre de forma planificada y por personal cualificado, ya que una extracción inadecuada entraña riesgos directos para los participantes, y su extracción descuidada puede provocar más daños sobre el fondo que la propia red.

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Para el submarinista recreativo, la mejor contribución suele ser sencilla: documentar la presencia de una red, registrar su posición y comunicarla a las autoridades competentes o a las organizaciones encargadas de su retirada. Cada red recuperada supone la eliminación de una trampa que, de otro modo, seguiría capturando vida marina durante años. Porque, bajo el agua, una red abandonada nunca deja realmente de pescar.

Citar este artículo como:

Miquel Pontes, "Redes fantasma: la pesca que nunca termina", en VIMAR-Vida Marina, publicado el 26/06/2026, accedido el 28/07/2026 en (https://vidamarina.info/?p=9567).

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Miquel Pontes

Miquel Pontes

Informático de profesión, es fotógrafo submarino y naturalista aficionado. Submarinista desde 1994, su “logbook” cuenta con centenares de inmersiones en el mar Mediterráneo, mar Caribe y mar Rojo y en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Fundador del Grupo de Estudios M@re Nostrum en 1996, socio fundador de Grup de Recerca en Opistobranquis de Catalunya en 2010, socio fundador del Grup de Recerca VIMAR (Vida Marina) en 2012. Co-autor y webmaster del web dedicado a los moluscos opistobranquios del Mediterráneo e Iberia OPK - Opistobranquis, co-autor del libro "Els nudibranquis del mar català" publicado en 2020 por Brau Edicions, descubrió el interesante mundo de los opistobranquios en 1997 de la mano de sus compañeros de inmersión y desde entonces ha sido una línea de trabajo continuada, aportando fotos submarinas, observaciones hechas en el medio natural y colaborando en la difusión de este área del conocimiento. Autor y co-autor de múltiples publicaciones científicas sobre moluscos opistobranquios (y otros grupos animales), ha participado y participa en todo tipo de proyectos divulgativos (libros, revistas, webs, conferencias, exposiciones …) como medio para difundir su interés principal: proteger los mares y los seres que los habitan. Desde 2019 es coordinador del grupo VIMAR (Vida Marina) y es webmaster de esta página web.

Miquel Pontes

Informático de profesión, es fotógrafo submarino y naturalista aficionado. Submarinista desde 1994, su “logbook” cuenta con centenares de inmersiones en el mar Mediterráneo, mar Caribe y mar Rojo y en los océanos Atlántico, Índico y Pacífico. Fundador del Grupo de Estudios M@re Nostrum en 1996, socio fundador de Grup de Recerca en Opistobranquis de Catalunya en 2010, socio fundador del Grup de Recerca VIMAR (Vida Marina) en 2012. Co-autor y webmaster del web dedicado a los moluscos opistobranquios del Mediterráneo e Iberia OPK - Opistobranquis, co-autor del libro "Els nudibranquis del mar català" publicado en 2020 por Brau Edicions, descubrió el interesante mundo de los opistobranquios en 1997 de la mano de sus compañeros de inmersión y desde entonces ha sido una línea de trabajo continuada, aportando fotos submarinas, observaciones hechas en el medio natural y colaborando en la difusión de este área del conocimiento. Autor y co-autor de múltiples publicaciones científicas sobre moluscos opistobranquios (y otros grupos animales), ha participado y participa en todo tipo de proyectos divulgativos (libros, revistas, webs, conferencias, exposiciones …) como medio para difundir su interés principal: proteger los mares y los seres que los habitan. Desde 2019 es coordinador del grupo VIMAR (Vida Marina) y es webmaster de esta página web.

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